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jueves, febrero 25, 2021
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La imagen no es todo

Todos hemos vivido un año muy particular. Producto de la pandemia, nos vimos obligados a cambiar la forma en que trabajamos y nos relacionamos; cambiamos la forma en que vivimos. La Policía de la Provincia de Bs. As. no quedó exenta de la misma situación, sin embargo, solo cambió en las formas y no en el contenido.

A poco de comenzar el año fuimos testigos del mayor reclamo organizado por una fuerza de seguridad en la historia de la provincia. Cientos de efectivos llevando una larga lista de derechos postergados a las puertas de aquellos con poder de decidir, apoyados pasivamente por una sociedad que no encuentra respuestas, pero si necesita mayores cuidados. Los gobiernos nacional y provincial, ni lerdos ni perezosos, aprovecharon políticamente la coyuntura para modificar los porcentajes de coparticipación y sacar el financiamiento de un lado de la grieta y ponerlo en otro, junto con la promesa de mejoras futuras. No voy a cuestionar el grado de justicia en este movimiento -no me compete- sólo señalar que no fue una solución definitiva. Tal es así, que apenas pasados unos meses los sueldos de la policía bonaerenses vuelven a estar desactualizados con respecto a la policía federal. Urge encontrar una solución definitiva a este tema, tan sensible a los efectivos de la provincia y sus familias, para de ese modo estos puedan concentrarse en brindarnos la seguridad que necesitamos y merecemos.

Para salir de esta situación de inseguridad creciente se requieren nuevas ideas, pero se recurre a viejas prácticas. Con bombos y platillos, se entregan un puñado de nuevos móviles a los jefes comunales de turno, adjudicándose el logro. Se realizan actos con discursos altisonantes. Hasta se creó el slogan Fuerza Buenos Aires (FBA) para la publicidad de los procedimientos llevados a cabo – siempre con el ministro encabezando-, sumado a una intensa actividad en Twitter, Instagram y Facebook. Todo hace pensar que lo importante es la imagen, la puesta en escena, y no las acciones concretas contra la delincuencia. Tal vez nuestros gobernantes sigan creyendo que la inseguridad es una sensación.

¿Es esto lo que necesitamos? Ciertamente, no. Ávidos de nuevas ideas y acciones que nos brinden seguridad y tranquilidad, vemos impávidos como se utiliza todo políticamente una vez más. Comienzo este año renovando la esperanza, deseando que las autoridades se conviertan en esos estadistas que necesitamos y abandonen el interés personal. La patria y el pueblo se lo van a agradecer.

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