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Un femicidio anunciado, una perimetral que no sirvió de nada y un victimario prófugo

Eran compañeros de trabajo. Ella lo había denunciado por acoso. El asesino la ejecutó de varios disparos en su lugar laboral y se dio a la fuga. Ocurrió en Saladillo

En un aberrante suceso, una joven de 25 años fue brutalmente asesinada a balazos por un compañero de trabajo al que había denunciado previamente por acoso y maltrato. El femicida, identificado como Renzo Eduardo Chidichimo, de 25 años, ingresó al establecimiento ubicado en Frocham 2832 fuera de su horario laboral y disparó al menos siete veces contra Rocío Magalí González.

La víctima fue trasladada a un sanatorio local, pero lamentablemente falleció a causa de las heridas de bala recibidas. El femicidio está siendo investigado por la fiscal Patricia Hortel, encargada de la Unidad Funcional de Instrucción descentralizada de Saladillo.

La magistrada aseguró que desde el primer día se tuvo conocimiento de la identidad del agresor y se emitió una orden de detención. Sin embargo, el femicida logró escapar y hasta el momento sigue prófugo. Se han realizado intensas búsquedas y se han distribuido la fotografía del sospechoso en localidades cercanas a Saladillo.

Aclaró entonces que “no solo se retrasmitió la imagen en foto sino también electrónicamente. En ningún momento cesó la búsqueda. Se trajeron perros rastreadores para buscarlo. Hay extensiones de campo, arbustos, arboles, montes, taperas, hay mil lugares donde esconderse. De hecho, la moto apareció en un zanjón. Un paisano lo levantó y lo llevó a otra localidad dentro de la zona rural”.

“Encontramos balas que son, seguramente, las mismas. Supongo que no se ha ido preparado como para profugarse. Este tipo de fugas tiene un tiempo relativamente corto porque desde el momento que está siendo buscado por policía de provincia y Ciudad de Buenos Aires”, explicó, y advirtió: “Presumo que está armado, porque el arma no la encontramos” .

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En relación a las denuncias previas de maltrato y acoso por parte de Rocío hacia el femicida, la fiscal explicó que la joven había realizado una presentación civil en la Comisaría de la Mujer de Saladillo, donde se le otorgaron órdenes de restricción. A pesar de ello, el agresor volvió a acosarla en mayo, lo que llevó a Rocío a solicitar nuevamente medidas cautelares en la justicia civil.

La fiscal enfatizó la importancia de realizar denuncias penales en estos casos y de no conformarse solo con medidas cautelares o restricciones. Subrayó que se debe tener intervención judicial antes de que ocurra una tragedia y animó a las víctimas a denunciar penalmente a sus agresores.

“Él durante un tiempo relativo las cumplió, su empleador instauró un sistema de trabajo en el cual no compartían los horarios. En mayo volvió a acosarla en la calle, ella volvió a pedir las cautelares en la justicia civil, se las reestablecieron y él fue notificado. Rocío nunca denunció a su agresor penalmente, solo pidió cautelares”, agregó, para explicar la importancia del tipo de denuncia.

Explicó entonces que “si la víctima denuncia penalmente, yo no puedo intervenir. La jueza de paz dejó en claro que iba a dar aviso a la justicia penal si había un segundo incumplimiento”.

El femicidio de Rocío González ha generado conmoción en la comunidad y se espera que el agresor sea capturado para enfrentar la justicia por este terrible acto de violencia de género.

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