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viernes, abril 19, 2024
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Depresión y suicidio: alertas mudas que no se oyen, ni se ven a simple vista

Aquel que se suicida no es un ser egoísta, no es un ser malvado que pretende hacer daño a su entorno. Cada año, cerca de 703.000 personas se quitan la vida y muchas más intentan hacerlo

Para la OMS la depresión es un trastorno de salud mental común que afecta a más de 264 millones de personas en todo el mundo. Se caracteriza por una tristeza persistente y una falta de interés o placer en actividades que previamente eran gratificantes y placenteras. Además, puede alterar el sueño y el apetito, y es frecuente que concurra con cansancio y falta de concentración.

Todo tipo de depresión requiere ser abordada de forma multiaxial y multidisciplinarmente. Existen distintos tipos y grados de depresión y no todos llevan al suicidio.

En sus formas más profundas la depresión puede ir unida a otros síntomas que pueden desencadenar en intentos de quitarse la vida. El suicidio raramente es provocado por un solo factor, existe un largo proceso de enfermedad mental anterior a la manifestación del acto suicida.

En referencia al suicidio la OMS informa que cada año, cerca de 703.000 personas se quitan la vida y muchas más intentan hacerlo. Todos los casos son una tragedia que afecta a familias, comunidades y países y tienen efectos duraderos para los allegados de la víctima. Puede ocurrir a cualquier edad, y en 2019 fue la cuarta causa de defunción en el grupo etario de 15 a 29 años en todo el mundo.

La estigmatización y discriminación que se realiza sobre los trastornos mentales, tanto la depresión como otros, la falta de canales validos de comunicación e información; sólo agudizan una problemática netamente humana. El no pedir ayuda, el no poder y/o saber cómo hablar a tiempo para no ser considerado un ser débil, para no caer en la “marca” del enfermo mental, genera un camino donde el afectado siente que es sin retorno.

Poder tener como tema diario en nuestras casas, lugares de trabajo, gimnasio, cafeterías, o cualquier punto de encuentro, la vital importancia de la salud mental, plantearnos lo fundamental que es perder el miedo a manifestar el miedo que pueden producir ciertos cambios, poder reconocer lo difícil que es construir o reconstruir un sentido; es un camino posible sobre el abordaje de la problemática.

//   Kicillof convocó a la multitudinaria marcha universitaria del 23 de abril

Aquel que se suicida no es un ser egoísta, no es un ser malvado que pretende hacer daño a su entorno, quien toma la decisión de terminar con su vida es alguien que ha dejado de ver la posibilidad de decidir y elegir mucho tiempo antes que suceda el hecho.

Hay un sufrimiento extremo, de tal magnitud y profundidad que en la mayoría de los casos la persona no encuentra la forma de expresar que es lo que le pasa y no encuentra lugar donde comenzar son alertas mudas que no se oyen, ni se ven a simple vista, pero están ahí. Es necesario aprender a escuchar el sufrimiento del otro que a veces se manifiesta en silencio que grita en susurros, porque siente vergüenza por sentir debilidad.

Por eso resulta imperiosa la formación y capacitación sobre la detección temprana de estos síntomas en todos los ámbitos del estado, no solo en áreas de la salud, la escuela, y las diferentes instituciones deberían tener un nivel información adecuado para ser capaz de recepcionar esa manifestación muda de quien grita en silencio sobre su sufrimiento.

La OMS ha elaborado esta guía a fin de apoyar a los países para que ejecuten intervenciones eficaces clave basadas en la evidencia usando como punto de partida el enfoque multisectorial VIVIR LA VIDA, que les permitirá establecer una respuesta nacional integral para prevenir el suicidio.

GUÍA OMS – VIVIR LA VIDA

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